Netflix: un evento de series afortunadas

Daniel Handler, quien esta vez produce la seríe basada en los libros que él mismo escribió bajo el pseudónimo de Lemony Snicket, no reparó en gastos para hacer realidad su visión de la "desafortunada" historia de los huérfanos Baudelaire

La saga de libros que lo lanzarían a la fama fueron publicados por primera vez en 1999, y suponían una serie de capítulos en la agitada vida de 3 hermanos que quedan huérfanos luego de que sus padres mueren en un incendio, quedando a merced del némesis de la familia Baudelaire: el infame Conde Olaf

Los libros recibieron muy buenas críticas, lo cual lanzaría a la fama a Daniel Handler / Lemony Snicket luego de varios exhabruptos con sus libros anteriores. La recepción de las desventuras de los huérfanos dio lugar a una película en el año 2004, protagonizada por Jim Carrey en el papel del Conde Olaf y la exóticamente bella Emily Browning como Violet Baudelaire

La serie por su lado, cuenta con un reparto cuidadosamente seleccionado que terminó por contar con la precencia (inesperada) de Neil Patrick Harris en el papel del Conde Olaf, Malina Weissman como Violet y Louis Hynes como Klaus Baudelaire. 

La primer temporada cubre los primeros cuatro de los trece libros de la saga, los cuales presentan los personajes principales junto con la misteriosa sub-trama de la familia Baudelaire y su relación con las "Organizaciones Secretas". 

Netflix ya anunció que se realizarán 2 temporadas más, las cuales abarcarán los 13 libros en su totalidad. No se ha dicho nada respecto de la posible realización de los libros subsiguientes escritos por Handler (de nuevo, bajo el pseudónimo de Lemony Snicket) pero si algo demostró Netflix a lo largo de estos primeros años de éxitos, es que sabe ver la veta cuando tiene algo bueno entre manos. 

La historia y el "setting".

Para quienes hayan leído los libros, o visto la película del 2004, ya sabrán a grandes rasgos de que va la historia. 3 hermanos, Violet, Klaus y la pequeña bebé Sunny, quedan huérfanos luego de que sus padres mueren (supuestamente) en un incendio doméstico que destruye la totalidad de su casa mansión. 

Quedando sin tutor legal, los niños se encuentran a merced del sistema hereditario y son puestos bajo el tutelaje de su pariente más cercano, o al menos eso se creía al principio, el Conde Olaf. Este demostraría no ser más que un maquiavélico actor fracasado (a simple vista) quien solamente estaba interesado en obtener la fortuna familiar de los Baudelaire. 

Luego de escapar de las garras de Olaf por primera vez, los Baudelaire son llevados de hogar en hogar, siempre perseguidos por el infame Conde de quien se puede decir que amén de todo el mal que representa, se le puede adjudicar una innegable cualidad de perseverancia e ímpetu por lograr su retorcido objetivo.

Los 3 hermanos tienen sus respectivas habilidades que los hacen sobresalir de entre un grupo común de niños.

Violet es una inventora innata, quien demuestra estar concetrada en resolver problemas atándose una cinta en su larga cabellera negra. 

Klaus es un ávido lector de libros de todo tipo, lo que lo convierte en una esponja de conocimiento ya que posee también una memoria y raciocinio excepcional. 

Sunny, la bebé, posee una afinidad especial para morder cosas. Con sus dientes, puede moldear hasta el metal mas resistente, es extremadamente inteligente, y no permite que su status de bebé le prohiba comunicarse con el mundo, habiendo creado su propio idioma a base de balbuceos. 

Aún teniendo todas esas cualidades, como suele pasar en las historias de este tipo, lo que más resalta de la serie y quien suele llevarse los créditos y ovaciones, es el villano de turno. Y esta vez, le toca a Neil Patrick Harris llevarse los aplausos de a pie (como suele repetir constantemente a lo largo de los capítulos). Con una representación un poco más sombría y menos "exagerada" que la de Jim Carrey (lo cual, no es mucho decir dada la capacidad de sobre-actuar de Carrey), Harris nos ofrece un personaje cuidadosamente desarrollado que es evidente que esconde mucho más de lo que muestra. Rompiendo eventualmente la 4ta pared, esta representación del Conde Olaf se presenta a si mismo como un filántropo en decadencia que realmente planea llegar hasta las últimas consecuencias para llevar a cabo su plan macabro de quedarse con la fortuna de los Baudelaire. 

La muerte es tratada en esta serie con un tono mucho más frío y directo que en la película, y Olaf recurre más de una vez a la violencia física contra los niños, cosa que nunca veríamos en la versión de Jim Carrey, a pesar de ser en escencia, el mismo personaje odioso y vil. Aún así, el tono general de la serie es el grotesco cómico y las situaciones que se suceden son por demás ridículas y binarias. Los buenos son buenos, o a veces medio tontos. Los malos, son malos... y casi siempre tontos.  

El mundo atemporal en el que transcurre la serie está bellamente representado, con toques "steampunk" y "neo-góticos" que le dan una ambientación teatral a la entera escenografía, y a su vez ayudando a la creación de los entornos computarizados disminuyendo el impacto de la artificialidad de las imágenes. Es sin duda, una ambientación para ser disfrutada en una buena tele HD con una buena conexión para traer la mejor calidad del streaming que ofrece Netflix.

Sin embargo... no es perfecta.

Pues si... algunas cosillas malas tiene, o que al menos, saltan a la vista de tanto en tanto. 

Lo más remarcable son las constantes e inútiles interrupciones del narrador, Lemony Snicket, interpretado por Patrick Warburton. Si bien su voz y presencia son amenas, el hecho de que cada 2 minutos aparezca a realizar comentarios redundantes (a veces solo dice lo mismo que los personajes dicen) deja en clara evidencia que es solamente un recurso para estirar tiempos. Logra con creces dicho objetivo... pero al costo de convertise en una pesadilla molesta. 

Lo segundo es la banda sonora. Si la sombra de Carrey es "relativamente" importante... la de Thomas Newman (compositor de carrera quien escribió la música de la película del 2004) es ineludible. La música de la serie es algo así como monótona y poco relevante salvo algunas ocasiones emblemáticas. Lejos está de ser aquella melodía del final de la película donde todos los cabos son atados y los Baudelaire se alejaron por un incierto horizonte.

Cerrando.

Esta nueva serie de Netflix, con sus pros y contras, es una vez más un excelente producto de la compañía que hace años viene dando que hablar y que no temo decir, todos esperamos con ansias con que nueva historia nos pueden deleitar. Porque a diferencia de nuestros políticos, algo quedó claro con Netflixhacen valer nuestro dinero.