Comida de la tercera dimensión

Imprimir en 3D era algo impensado hasta no hace mucho tiempo y, si bien la venta al público en general aún se encuentra limitada, ya se han visto diversos objetos que pueden ser creados a través de esta innovación. Prótesis, calzados y hasta repuestos para la maquinaria agropecuaria son algunos de los que han podido verse. Ahora también se encuentra en desarrollo la impresión para la cocina.

En la mayoría de los casos no se ha podido llevar a delante la impresión de alimentos por los materiales que se usan. Sin embargo el diseño que se encuentra en curso utiliza no perecederos.

La investigación proviene de la Universidad de Columbia de New York con la colaboración del Centro Internacional Culinario (ICC) e ingenieros mecánicos. Se trata de una impresora 3D que cocina los alimentos ofreciendo menor cantidad de desperdicio además de que permitirá llevar un control de la cantidad de elemento por el sólo hecho de imprimir cantidades exactas.

La impresora 3D culinaria cuenta con ocho cartuchos en los cuales se deposita el alimento en forma de un puré congelado que luego se mezcla para crear el alimento. A través de un software especial la maquina es capaz de descongelar para dar como resultado una comida lista para disfrutar.

El aparato, además de las ventajas ya mencionadas, permitirá ahorrar tiempo. Pero tiempo es lo que tendrá que pasar para poder ver este tipo de creación ya que sus desarrolladores consideran que el precio para el mercado por el momento es poco viable y estiman que para 2020 los restaurantes podrán acceder a la tecnología.

Gomitas para todos

A fines de 2015 se presentó una impresora 3D de la que se podía obtener dulces. Estuvo, en sus primeras pruebas, en un Bar de Berlín y luego se trasladó a Londres.

A partir de un sistema que alberga el gel de las gomitas con extracto de frutas y vegetales, y de la selección de un diseño predeterminado, la impresora de dulces en cinco minutos entrega la golosina. Además de la rapidez es un alimento bastante sano: sin gluten, ni lactosa y vegano.

Fuente imagen: Patricio Avila