Bulimia Informativa y Adicción al celular: patologías de esta época

Vivimos en una época hiperconectada, lo sabemos. Largas colas de correo electrónico esperan ser leídos en nuestras casillas, multiplicidad de notificaciones en redes sociales y aplicaciones, nos acosan diariamente.

Inmanejable cantidad de información disponible, capaz de saturar la capacidad de atención de cualquier persona y la necesidad imperiosa de querer absorberla toda para mantenerse actualizado, generan lo que el autor estadounidense Richard S. Wurman denomina “bulimia informativa” (“ingesta” compulsiva de información, sin límites).

Esta “patología informativa”, lleva a pretender prestarle atención a la multiplicidad de información disponible en todos los medios, por el simple hecho de sospechar que puede llegar a ser útil en algún momento.El acceso a esta gran cantidad de contenidos que hoy brinda Internet, y la inmediatez que proporcionan los smartphones de contar con ella, han agravado asombrosamente este fenómeno.

El especialista Alfons Cornella, manifiesta que en la actualidad sufrimos, además, de “infoximación” o “infobesidad”, resultado de la sumatoria de sobrecarga de “información + intoxicación”. A esto, se le agrega el incremento en la capacidad tecnológica de enviar cada vez más información por unidad de tiempo, mientras que la capacidad de las personas, y el tiempo para incorporarlas y comprenderlas, decrece.

Estos fenómenos traen consigo otros efectos colaterales, como la necesidad imperiosa de estar todo el tiempo “en línea”, la de inyectar velocidad a las comunicaciones estimulando la abreviación de las palabras, degradando de esta manera el lenguaje, y las burbujas de silencio cósmico que se producen entre los individuos al estar sentados uno frente a otro con sus celulares, entre tantos otros. En cuanto a este último efecto, es cada vez más normal ese “aislamiento social” que producen los teléfonos móviles, con casi un ánimo inconsciente de eludir la comunicación real con la persona que se tiene enfrente. Según ciertos estudios publicados de la Universidad de Waterloo en Canadá, han demostrado que el uso intensivo de los smartphones es capaz de generar pereza cerebral.

Otro dato importante a considerar es que Australia fue el primer país en incorporar la adicción a Internet en su Manual de Psiquiatría, y al parecer, otros países deberán hacerlo próximamente.

De la misma manera que la “bulimina informativa”, la “adicción al celular” requiere de una dieta estricta. Se debe comenzar por ejemplo, a ser capaz de desconectarse de Internet durante ciertos lapsos del día, apagar el teléfono móvil cuando se está descansando o conocer los momentos en los cuales es imprescindible leer los mensajes y notificaciones que llegan al móvil.

Es realmente importante comprender que la incorporación selectiva e inteligente de información y conocimiento, junto a una rica experiencia de vida, es lo que logra realmente aportar sabiduría en la vida. Además, es bueno recordar, al menos de vez en cuando, esos momentos que desde la intuición nos permitimos sorprendernos y asombrarnos sin la necesidad de contar con Internet las 24 horas.

Reaprender la aptitud de observar y convivir con el mágico y maravilloso misterio del “mundo real” y de lo que resulta muchas veces imprevisible. Aplicar, cuando corresponda, la idea de que  el conocimiento excesivo reduce la felicidad y que la voracidad por acaparar información de manera desmedida, muchas veces resulta perjudicial.

Fuente imagen: stopphubbing