Facebook es una fábrica y la intimidad de sus usuarios la mercancía

Vicente Serrano Marín es licenciado y doctor en filosofía de la Universidad Complutense de Madrid y es uno de investigadores españoles que más se ha dedicado a reflexionar y a analizar las relaciones existentes entre las nuevas tecnologías de la comunicación y la vida privada de las personas, en tiempos posmodernos.

El filósofo ha publicado recientemente un novedoso ensayo llamado: “Fraudebook. Lo que la red social hace con nuestras vidas” (Ed. Plaza y Valdés).

En el mismo, plantea los efectos que Facebook posee sobre la identidad de los usuarios, en sus relaciones afectivas, emocionales y en la identidad. Para él, la red social ha logrado eliminar la última barrera que ofrecía resistencia al capitalismo, ni más ni menos que la de la afectividad.

En el ensayo manifiesta que Facebook es una herramienta muy poderosa de comunicación, pero con el grave problema de ser inocua y alterar dos aspectos fundamentales de cualquier persona: la amistad y la propia identidad, lo que acaba afectando la vida en busca de adhesiones y generando exhibicionismo y narcisismo.

Es decir, Facebook es una especie de “fábrica” que funciona con la mercancía de la identidad y la intimidad de los usuarios. Asimismo, manifiesta que los conceptos implantados de amistad y biografía, son un fraude.

"Algo que es tan íntimo y esencial como la vida afectiva, se ha transformado con Facebook en mercancía y genera muchísimo dinero. En verdad, los usuarios de la red no son más que los productores de esta actividad”, manifestó.

Además, agregó: “Metafóricamente me refiero a una “fábrica”, de más de 1.600 millones de productores actuales en la que la afectividad, era el último límite que le quedaba al capitalismo por traspasar".

Serrano, quien actualmente se desempeña como profesor titular en la Universidad Austral de Chile, sostiene que al abrir una cuenta en Facebook, se incrementa la información, el número de amigos y de “likes”.

Eso, se traslada a la vida afectiva de las personas, como la estructura que domina la jerarquía de los afectos: al final de cuentas, el elemento fundamental es la acumulación de la mayor cantidad de aprobaciones posibles.

Por otra parte, manifiesta que Facebook se transformó en una especie de "depósito" en permanente movimiento, al que los usuarios acuden para acumular y/o plasmar necesidades afectivas, y que el éxito de la red se encuentra en la convivencia de la intimidad con la publicidad.

El pensador continúa reflexionando que ese “depósito”, logra generar una felicidad ficticia que le crea al usuario un deseo permanente de acudir a él, como una tendencia infinita que no encuentra satisfacción.

La actividad de Facebook se encuentra sometida permanentemente al escrutinio moral, ya que sus miembros están pendientes de manera casi constante a que sus actividades sean aprobadas y a que los demás usuarios se adhieran, para reafirmarlas y reafirmarse.

Para el usuario de Facebook, es muy gratificante contar con la idea de destacar su vida personal (es lo que el filóso llama la "espectacularización de la intimidad") en el muro, es decir cada uno es “empresario” de sí mismo y de su perfil (lo que denomina “capitalismo afectivo”).

Con esa concepción “narcisista”, se elabora una biografía "fraudulenta" ya que todos saben que la vida tiene dimensiones conflictivas y decepcionantes que Facebook, parece ocultar en su totalidad.

De esta manera, Serrano ve a la red social como un "santuario" donde purgar los afectos, los sentimientos negativos y encontrar en ella algo de consuelo. 

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Imagen propiedad de René C. Nielsen, bajo licencia CC BY-SA 2.0