Misterioso @

La arroba está tan incorporada en la vida moderna que nadie se preguntaría o se atrevería a cuestionar su existencia. Pero, como todo en la vida, tiene un origen y una historia posterior. Aunque su aplicación al correo electrónico tiene nombre y apellido, antes se usaba para fines bien distintos a los que hoy se conocen.

La arroba es de origen árabe. Se usaba en la antigüedad (alrededor de cinco siglos atrás) como una unidad de medida, contadores y comerciantes eran los que no podían prescindir de ella. Significa la cuarta parte y su uso original permitió que apareciera en el siglo XIX en los teclados.

En 1971 el creador del correo electrónico, Ray Tomlison, decidió incorporar el ya en desuso símbolo para separar el nombre del destino que permitió enviar el primer e-mail de la historia. La elección estuvo basada en el poco uso que tenía en informática y para evitar confusiones entre ciertos programas y sistemas operativos anteriores.

En ingles la simbología significa “at”, en castellano “en”, a diferencia de África que lo denomina como “aapsert” o en Croacia que se lo identifica como “I loca”. Actualmente se usa para el área de la construcción donde se le da un uso similar al de sus orígenes, expresando cantidades.

En algunos países del mundo oxidental y algunas generaciones nuevas le dan a la arroba una significación para generalizar géneros que ha sido completamente rechazada por la Real Academia Española ya que en el castellano esa función existe cuando se refiere a masculinos. Por ejemplo, cuando un presidente habla de “los hombres de nuestra patria”, refiere a ambos sexos.

Actualmente en la red social Twitter se genera una dirección compuesta por la @ y el nombre de usuario con lo que es suficiente para enviar mensajes a otros que utilicen la misma plataforma.  Por último, para los desarrolladores la arroba forma parte de un lenguaje común y habitual para programación de sistemas y software.