Internet no es apto para paranoicos

¡Nos sentimos espiados!, porque abrimos el navegador y lo que buscamos ayer nos aparece en publicidad, porque para evitarlo debemos pagar, porque Google Chrome nos ve y nos escucha, porque Linkedin se entera si son falsos los datos que aportamos a nuestro perfil, porque siempre pensamos que nos falta un poco más de conocimiento para configurar la seguridad de nuestro Facebook ya que siempre se actualiza el modo de hacerlo, porque los perfiles falsos invaden las redes sociales, porque sabemos que a Facebook no le gustan los usuarios que no usan sus nombres verdaderos, pero ¿cómo lo sabe?, y ¿cómo es que se entera hasta de las citas amorosas ocasionales?

¡Nos sentimos capaces de caer en las trampas! No sabemos exactamente cuáles son las trampas a las que estamos expuestos pero sabemos que en cualquier momento pisamos en falso. Alguien habla de Phishing, y de que hay que tener cuidado con hotmail (que sería outlook). Escuchamos que la información de nuestro dispositivo puede ser hackeada , que debo proteger también la seguridad de mis datos en Google porque dejamos un "rastro digital".  Entonces nos tranquilizamos porque sabemos que Google es un gigante y esas teorías conspirativas deben ser falsas. Es ahí cuando aparece la noticia en los medios sobre el hackeo de millones de cuentas de gmail, entonces nos damos un poco por vencidos y seguimos disfrutando de nuestra tecnología sin razonar demasiado. Le tocará a otra persona, quizás a quien tenga datos más relevantes en su haber, nos decimos.

También, por último, nos sentimos hábiles con el uso de nuestras herramientas hasta que alguien nos advierte de los errores y de que podemos quedarnos sin las cuentas que tanto se parecen a nuestra identidad. ¿Si sabemos usar bien el whatsapp? Por supuesto que sí, quién no sabría. Aunque hay usos indebidos de Whatsapp que quizás no conocemos y situaciones que nos conviertan en usuarios molestos. Nos cuentan que un mensaje puede romper nuestro Skype. ¡Basta!

Internet no es apto para paranoicos, hay que leer siempre para saber (al menos un poco), y disfrutar de la revolucion de la que somos parte como usuarios interconectados. La información para tranquilizarnos también está en la red. Las teorías conspirativas son para las películas.