Control parental: Solo una herramienta más para proteger a nuestros niños

El acceso a la información está absolutamente garantizado y resulta simple para cualquier habitante del planeta, sólo se deben tener a mano las herramientas que nos proporciona la web. Esta posibilidad enriquece a los ávidos de conocimiento, no hay duda alguna.

La permanente actualización de contenidos, la velocidad con que llegan a quienes la solicitan y la multiplicidad de voces, hacen de internet la fuente inagotable de información convertida en el motor de la evolución del hombre de estos tiempos.

No obstante esta maravilla de la tecnología no se adapta “naturalmente” al intelecto o maduración de cada persona, es un gran contenedor que absorbe todo lo que se vuelca en él, incluida la basura. No todos están preparados para un uso irrestricto sin consecuencias, menos aún los más pequeños o los jóvenes en plena maduración.

El control parental consiste en la aplicación de una serie de filtros que se nos ofrecen para controlar el acceso a determinados contenidos que se publican en internet. La pornografía online de menores de edad es un movimiento que crece geométricamente, la hipersexualización de los niños tiene consecuencias gravísimas. Abusos sexuales se multiplican por miles. Esto lo expresan distintos estudios hechos en Gran Bretaña desde donde se impulsan actualmente políticas sobre la aplicación de estos filtros en forma obligatoria en toda esa nación.

Utilizar estos controles es importante pero tampoco resulta suficiente, los jóvenes de hoy saben cómo superar esas barreras con sólo un par de operaciones simples.    

Con esto no quiero decir que censurar o limitar sea la solución, no es esa la reflexión. Hay que ser conscientes que el crecimiento de los hombres y mujeres siempre es progresivo y entenderlo como tal. Aprender a caminar, a hablar, a leer, a nadar, lleva tiempo, en ocasiones los tiempos para incorporar estas habilidades son distintos para cada niño o joven.

Discernir es tener la capacidad de valorar a partir de percibir la diferencia entre distintas situaciones o cosas. Esta es otra de las aptitudes que se obtienen a partir de la educación y, sobre todo, la experiencia.

Acompañar a nuestros hijos en su crecimiento también implica involucrarnos y decidir que están preparados para hacer y qué no. Tener en cuenta su edad y maduración evitará que se lastimen innecesariamente, en muchos casos salvándoles la vida.

Internet es un espacio donde la libertad de expresión posibilita a toda la humanidad a incorporar desde los contenidos más inocentes hasta los más peligrosos; desde lo más sencillo a lo más extravagante; lo académico y complejo, pero también lo básico, instintivo y promiscuo; lo más virtuoso y loable, como también lo más aberrante y transgresor. Todas las expresiones posibles en una misma bolsa digital.

Nos toca elegir cuidadosamente que ofrecer a nuestros hijos, vaya responsabilidad para la que nadie está preparado. Pero el mejor de nuestros intentos les dará una oportunidad para crecer con la posibilidad de discernir, convencidos, y con conciencia en cada elección.